El rejuvenecimiento facial con Láser de
CO2 es aplicable tanto a las arrugas finas y moderadas
como a las más profundas. Las primeras
desaparecen por completo y las segundas mejoran
ostensiblemente. Los resultados son satisfactorios
en la mayoría de los casos, aunque los
más frecuentes son el peribucal, periocular
y panfacial. En cualquier caso, es el cirujano
quien ha de determinar si un paciente es indicado
o no para recibir este tipo de tratamiento ya
que esto puede variar en función de su
tipo de piel, la edad o sus antecedentes clínicos.
Por regla general, con una sesión suele
ser suficiente para obtener el resultado deseado.
La intervención se realiza bajo anestesia
local y sedación y su duración es
variable en función de la zona a tratar,
pero en ningún caso se dilata más
de una hora.
Después de la realización del láser
CO2 se precisan entre 5-10 días hasta la
aparición de la nueva piel, período
en que puede ser necesario estar con apósitos
especiales en la zona.
Tras la intervención, aparecerá
un eritema (rojez) que normalmente desaparecerá
transcurridos unos 3 meses desde la intervención,
aunque el paciente podrá volver a su vida
normal transcurridas 2 ó 3 semanas, dependiendo
de la extensión de la zona intervenida.
Asimismo, el paciente deberá aplicarse
unas cremas específicas y protegerse del
sol al menos durante los 3 meses posteriores a
la intervención, con cremas con factor
de protección total.
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