Cirugía refractiva con láser

Tratamiento efectivo para los problemas de visión

La cirugía refractiva son todas aquellas técnicas quirúrgicas realizadas por oftalmólogos especialistas en cirugía encaminadas a la corrección de la graduación de un paciente.

Actualmente la técnica de mayor predictibilidad, fiabilidad y la que más se practica (más de un 90% de todos los casos de cirugía refractiva) es la cirugía refractiva asistida por láser denominada Lasik.

La técnica Lasik consiste en el levantamiento parcial de una serie de capas de la córnea para la posterior aplicación del láser que talla la graduación adecuada. Esas capas corneales son repuestas sin necesidad de dar puntos de sutura.

Una intervención Lasik suele tener una duración de unos 5 a 10 minutos por ojo.

Se emplea anestesia tópica, exclusivamente en forma de gotas para la superficie a tratar, no es por tanto necesario el pinchar anestésicos, ni dormir al paciente. La intervención de los dos ojos se realiza en la misma sesión y el paciente sale por su propio pie.

Aunque el día de la cirugía se tiene sensación de borrosidad, al día siguiente se denota una mejora y la visión aún con fluctuaciones irá adquiriendo una estabilidad en un periodo variable para cada paciente y graduación tratada, pero que puede cifrarse entre una y varias semanas.

En el postoperatorio hay que seguir un tratamiento farmacológico a base de colirios con una duración media de quince días. El mismo día de la cirugía se hace un revisión, al día siguiente otra y según cómo se vea la evolución se realizan controles periódicamente. El alta se cifra entre los tres y los doce meses.

Para acceder a una intervención de Lasik hay que pasar un preoperatorio con una duración aproximada de unas dos horas. En este examen se realizan todas las pruebas encaminadas a valorar el caso y ver si está dentro de los márgenes mínimos de seguridad y eficacia exigibles y si todos los parámetros, estructuras oculares y corporales que entran en juego directa o indirectamente dentro de la intervención están dentro de esos límites. Hablamos desde: objetivos del paciente, graduaciones, espesor corneal, topografía corneal, hasta fondo de ojo, etc. Finalmente en conjunto con el oftalmólogo, el paciente discute las dudas, curiosidades y los requisitos para acceder a la intervención y características del postoperatorio.

¿Quedaré a cero de graduación?

El objetivo de la cirugía refractiva se planea para corregir, si ese es el caso, toda la graduación del paciente, es decir, dejarle con graduación neutra, sin necesidad de tener que llevar después de la intervención ningún tipo de compensación para poder ver. Esto se consigue en la mayoría de los pacientes. Un pequeño porcentaje de casos han de someterse a una reintervención para lograr este objetivo. Los llamados retoques se realizan porque el paciente tiene todavía algo de graduación residual que no puede superar y le hace tener menor agudeza visual de la deseable. En ese caso si se puede retocar, se procederá a ello a partir de los tres meses. Cada caso ha de ser estudiado personalmente para ver las predicciones y probabilidades.

¿Cómo veré después de la intervención?

Lo normal es ver como con sus gafas, obviando que estas estuviesen bien graduadas. Pero sin los inconvenientes de estas: deformación en los objetos, limitaciones del campo visual. No es normal pero hay pacientes que pueden ver mejor; también se puede dar el caso contrario. En general cuanto mayor es la graduación se puede esperar una pequeña pérdida de calidad en visión en favor de la desaparición de las dioptrías, por eso hay que valorar cada caso individualmente.

¿Qué medidas de seguridad hay en una intervención de este tipo?

Las intervenciones se realizan por cirujanos (Licenciados en Medicina y Cirugía) que son oftalmólogos con una excelente reputación y experiencia quirúrgica a sus espaldas. Todo el material quirúrgico que se emplea está completamente estéril y los materiales fungibles de un sólo uso son exclusivos para cada paciente que entra a la cirugía: paños, gasas, etc. La cirugía se realiza en un quirófano de un reconocido hospital, con todas las medidas de asepsia y seguridad que esto conlleva: ambiente controlado, gases medicinales, monitorización, controles electrónicos, personal cualificado. El instrumental utilizado es puntero con todas las revisiones técnicas al día y de probada eficacia. El láser es un instrumento de última generación con los más estrictos controles técnicos y dotado con elementos de seguridad muy por encima de los requisitos. Nuestro personal de control y seguimiento está asimismo adiestrado en un protocolo estricto y para la solución o asesoramiento de dudas y necesidades presentes o futuras del paciente o familiares. Desde la misma intervención se pone tratamiento farmacológico (colirios) para la anulación de posibles infecciones.

¿En concreto el láser como actúa?

Emite unos impulsos de muy baja energía que controlados por un complejo sistema informático, programado previamente por los especialistas, talla en la córnea, siguiendo un patrón aleatorio, la graduación que queremos quitar al paciente. Esos impulsos al emplear una energía muy baja hace que sean muy precisos y certeros, permitiendo diseñar las intervenciones a medida de cada paciente.

¿Y si muevo el ojo en la intervención, me puede pasar algo?

El sistema informático del láser controla un radar de seguimiento por infrarrojos (que no está influido por la luz ambiente, el color de los ojos, etc) que bloquea la imagen del ojo para el láser, haciendo que aunque el ojo se mueva, el láser se desplace al unísono pudiendo así tallar sin problemas dentro de unos márgenes, fuera de los cuales los sistemas de seguridad anulan la actuación del láser. Por supuesto también hay un equipo técnico y quirúrgico velando para que todo esté dentro del protocolo.

¿Cuánta graduación se puede quitar?

Esta última generación de láser nos permite corregir entre 10 y 15 dioptrías de miopía, hasta 6 dioptrías de hipermetropía y hasta 6 dioptrías de astigmatismo, aunque siempre hay que examinar prudentemente cada paciente. Debido a sus características hace que se minimicen los casos de retoque con respecto a otros láser y la calidad de visión sea mejor por la suavidad y amplitud de los tratamientos que se pueden diseñar. Lo cierto es que actualmente se está interviniendo mucha gente que hace tan sólo tres años no podía hacerlo por exceso de graduación para los láser del momento. La vista cansada no se elimina, solamente se trata la graduación para ver de lejos.

¿Y dentro de unos años?

Si todos los parámetros son correctos y el caso ha sido un éxito, lo normal es que todo continúe como está después de un periodo preventivo de estabilización. Esta intervención no cierra futuras intervenciones oftalmológicas (cataratas, estrabismo, vítreo, retina, etc.).

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